Conferencia Privada

"Descubre Como Ayudar a Tu Hijo o Familiar Con Problemas"

Conferencia privada con el Prof. Carlos Gardeta

¡PLAZAS LIMITADAS!

Pon aquí tu email:


Tu email es importante para nosotros y solo lo usaremos para enviar información relacionada con Institutos FAY.

Buscar

Dirección

Institutos fay

C/ Fuente del Rey 32
Aravaca 28023 Madrid
Tno. 91.740-02-03
Fax. 91.740-02-04

Pedir cita

Para pedir cita solo tienes que llamar a nuestra  secretaria Leticia y muy amablemente os atendera.
Para llamar 91.740.0203

Fax. 91.740.0204

Información de la metodologia Fay PDF Imprimir E-Mail

Entrevista con Carlos Gardeta Director de Institutos Fay

Nos dirigimos hacia Aravaca (Madrid), mi compañero con su cámara de fotos y yo a descubrir qué es eso de lo que hemos oído hablar: Institutos Fay para la Estimulación Mtisensorial, donde nos han dicho que tratan a niños y a adultos con problemas de discapacidad génetica o adquirida en todos sus grados, y también los distintos problemas de aprendizaje que presentan los niños en edad escolar, desde un enfoque metodológico poco conocido con excelentes resultados.  Tenemos cita con Carlos Gardeta, Director de Institutos Fay para hablar de su centro y su metodología. Por él supimos más tarde, el origen de ésta: El Dr. Glenn Doman funda a finales de los 50 los Institutos para el Desarrollo del Potencial Humano en Filadelfia (EEUU) discípulo del Dr. Temple Fay neurólogo y neurocirujano, que pensaba que los niños con lesión cerebral grave no reciben los estímulos suficientes para que su cerebro realice determinadas funciones. A través de la estimulación multisensorial sostenida, es posible restablecer las conexiones neuronales que se perdieron a causa de esa lesión.

La primera sorpresa cuando llegamos, es que antes de entrar debemos ponernos unas calzas en los pies que cubran nuestro calzado. El Centro está preparado para que sus visitantes en sus distintas actividades puedan utilizar todos los espacios y que estos estén lo más higiénicos posibles. Nos recibe Carlos Gardeta y nos acompaña Estela Alcaraz  responsable de prensa de los Institutos Fay, gracias a ella podemos realizar esta entrevista llena de datos y de resultados, que nos dejan sorprendidos, ¿Cómo es posible que un centro así no sea más conocido? Carlos nos recibe en un luminoso despacho, completamente acristalado en dos de sus paredes que parece estar en medio del jardín que lo rodea, y aunque la tarde es soleada pero fría, el recinto no tarda en llenarse de calor, de ese calor humano que invade todos los rincones del centro. Le avisamos de que, como absolutos profanos, le haremos las preguntas que le haría cualquier persona que no supiera muy bien la labor que realizan los Institutos Fay.

UH - ¿Cómo surge la idea de fundar los Institutos Fay?

C. G. – Surge por experiencias familiares que me fueron, por decirlo así, marcando el camino. Primero mi padre tuvo un derrame cerebral que le produjo un coma de muchos años del que no se logró recuperar y del que falleció debido a sus secuelas. Al cabo del tiempo, cuando nació mi segundo hijo, nos encontramos con que tenía un problema grave de lesión cerebral intrauterina por toxoplasmosis, y ahí comenzó mi búsqueda sin tregua para evitar repetir la historia. Encontré un centro en Estados Unidos en el que utilizaban una terapia que me podía ayudar. Fui allí y empezamos un tratamiento,que ya a los seis meses mostró un avance notable, aprendÍ la metodología y empecé a contársela a todo el mundo que se interesaba por ella con problemas similares al mío.  Como sus honorarios para cualquier familia media española eran prohibitivos, sin contar con los gastos del desplazamiento y de la estancia allí, me planteé acercar esa terapia a España y en el año 95, después de interesar a otros a profesionales para que viajaran y se formaran allí, abrí este centro que en un principio estaba ubicado en Pozuelo, y comenzamos a tratar a personas con problemas que nosotros denominamos de “ desorganización neurológica”.

UH. - ¿Cuál es la base de este sistema, de este método?

C.G. –  Pues la base del método está en un proceso que se llama Ontogenia, es decir, el camino que debemos seguir todos los seres humanos obligatoriamente, desde que nos conciben hasta que cumplimos 7 años. Y en esos casi 8 años - ya que debemos contar con los 9 meses que vivimos en el embarazo de nuestra madre - , vamos organizando nuestro cerebro en la misma secuencia obligatoria por la que ha pasado la evolución de nuestra especie, en el transcurso de la cual se va pasando por todas las fases  en la misma secuencia. Y en ese proceso se organiza nuestro cerebro, que es una acumulación de los cerebros animales por los que ha atravesado nuestra especie en su tranformación. A los 7 años un niño ya debe tener organizado su cerebro igual que un adulto. A partir de ahí le faltarán estudios, conocimientos y la experiencia que va proporcionando la vida, pero nosotros, ahora, tenemos el mismo cerebro que dejamos organizado a los 7 años.

UH. - ¿El cerebro entonces deja de crecer a los 7 años?

C. G. – No, deja de organizarse que no es lo mismo; te podría decir, usando un símil informático, que a esta edad, en tu cerebro ya se han cargado todos los programas básicos que vas a necesitar para la vida. Ahora cada uno los aplicará a una base de datos, o a otra…

UH. - ¿El problema, entonces, surge cuando hay algo que interrumpe esa carga de programas?

C. G. – Ese proceso funciona gracias a los estímulos del entorno del niño, que básicamente los generan las madres y el resto de las personas que conviven con él, su familia. Todas las madres del mundo saben intuitivamente que al niño hay que estar estimulándole constantemente, vamos, “dándole la vara” todo el tiempo posible para que aprenda, para que sepa quién es, dónde está, quiénes somos nosotros…  porque eso es importantísimo para el niño,y eso lo sabemos aunque no sepamos exactamente ni en qué medida lo es, ni cómo funciona.  Eso lo saben y lo hacen todas las madres, desde las esquimales hasta las africanas. Todas hacen lo mismo de forma natural. Pues bien, cuando la madre estimula al niño, lo que  está haciendo sin saberlo, es activar los sentidos que tiene el cerebro para captar la realidad exterior. Esos estímulos exteriores activan lo sentidos que actúan como traductores  del estímulo, a impulsos nerviosos que el cerebro recibe y graba  a fuerza de establecer  conexiones de unas neuronas a otras,  y cuando se conectan, comienzan a pulsar juntas para producir la función que tiene encomendada el área en la que se encuentran. Cuantos más estímulos parecidos produzca la madre, más neuronas y más conexiones de cada una con otra está consiguiendo, y cuando los estímulos llegan a ser los suficientes, surge una nueva función que todavía no había aparecido. Poco a poco cada área cerebral va a producir, necesariamente, la función que trae encomendada. Por ejemplo, el niño de pronto camina, y todo el mundo se queda maravillado, pues nadie le ha dado clases magistrales para andar, ¿no?…  Pues todo esto no es sino el resultado de ese proceso que está teniendo lugar en su cerebro. Y así en todas las funciones que realizamos. Pero, ¿qué pasa cuando ésto no ocurre?. ¿Por qué un cerebro, un individuo, no hace algo que debería hacer, que tiene programado como especie…? Nosotros decimos que cuando una función no aparece en el tiempo promedio estimado en un niño promedio, lo que está poniendo de manifiesto es que hay una desorganización en una o varias de las áreas que son necesarias para que esa función aparezca; por ejemplo, si un niño no tiene equilibrio, no va a andar, o si un niño va con las piernas torcidas o espásticas, tampoco va a andar. Hay una serie de factores que hace que esa función no se produzca, que no se alcance ese objetivo.¿Entonces, por qué un cerebro que debía organizarse adecuadamente en toda la secuencia, no se organiza?.

Hay tres causas:

1.- Que no haya una madre. Es el caso de los niños que en los primeros estadios de su vida, no han tenido una madre porque han estado en un orfanato, o los que han estado encerrados en casa todo el día porque la madre, por ejemplo, tenía problemas de drogadicción, o alcoholismo, o de depresión grave sin tratar, u otros motivos serios que podían hacer que no se ocupara  mínimamente  de él. Al no tener estímulos, el cerebro no se activa y no llega a las cotas o a los niveles de organización necesarias. En el caso de los niños adoptados últimamente en España provenientes de orfanatos de todo el mundo, es frecuente encontrarnos con  problemas de privación de estímulos, porque en los centros de adopción hay pocos cuidadores para muchos niños, y porque generalmente, los que están allí son los abandonados. Es un caso frecuente por ejemplo, el del niño de otro país que después del año más o menos de la adopción no acaba de aprender español o lo habla de una manera extraña. Los padres, al principio se dicen: - bueno, ya se acostumbrará, será cuestión de tiempo… –  Pero pasa un año más y el niño parece que no evoluciona. En esos casos, debemos sospechar, no hay un problema de idioma. Es algo más profundo y seguramente se debe a lo que acabamos de explicar.

2.- Problemas genéticos. Causas que tengan por efecto que el cerebro no sea capaz de producir conexiones entre unas neuronas y otras, debido a que los brazos de éstas – las dentritas - no son lo  suficientemente largos como para conectarse, o bien que la fisiología de la célula neural no sea la adecuada, por ejemplo por falta de alguna enzima que impide que la célula pueda tener determinada funcionalidad. Es el caso de algunas enfermedades raras. Entre los adoptados con problemas y las causas genéticas tenemos un 0,5% de la población, que es una cifra muy alta. Aunque cada vez hay menos niños que vienen con malformaciones genéticas porque la amniocentesis detecta el problema y muchos de esos individuos se sacrifican antes de nacer.

UH. - ¿Ese tipo de problemas se detectan a través de la amniocentesis?

C. G. – Sí, en muchos casos.

UH. - ¿Y la tercera causa?

C. G. - Esta es más frecuente en cantidad, pues afecta al 99% de la población con problemas, y es que en algún momento de la vida de ese niño o adulto, - te diré que aquí vienen “niños” desde los 20 días hasta los 83 años-, ha habido una falta de oxigenación durante un tiempo suficientemente dilatado. Cuando hay una falta de oxigenación, ocurre que, como el tejido cerebral es el que consume más oxígeno porque tiene un metabolismo 10 veces superior al resto de los tejidos, trata de adecuarse a esa oferta destruyendo parte de sí mismo para poder sobrevivir. Las neuronas que se mueren, muertas están, pero las que sobreviven, encuentran que la distancia  media con las otras supervivientes es mayor de lo que era anteriormente, y cuando al área  donde estén le toque empezar a contactar unas neuronas con otras para fijar los estímulos, (esos que decíamos antes que todas las madres del mundo saben que hay que hacer), parte de ellos no se va a poder fijar porque la distancia a salvar por las dendritas, es excesiva, por lo que se produce una falta de conexión y un retraso en la organización, y eso afecta a un 99% de los casos con problemas de discapacidad y de retraso escolar. El 1% que falta lo causa algún tipo de infección que ha atacado y destruído el tejido, como es el caso del citomegalovirus o de la toxoplasmosis por fagocitación (alimentación por parte de los virus patógenos del tejido sano).

UH. - ¿Cuál de esas situaciones es la que se trata en Institutos Fay?

C. G. – Las tres.

UH. - ¿Las tres tienen solución?

C. G. – Las tres tienen solución.

UH. - ¿En cualquier momento de la vida? ¿A cualquier edad?

C. G. – En cualquier momento de la vida y a cualquier edad, salvo honrosas excepciones, que también las hay…

UH. - ¿Se pueden retomar en el punto en el que se quedaron en cualquier momento? ¿Qué se puede hacer? ¿Cómo se hace?

C. G. – Lo primero es buscar dónde están los problemas de desorganización.

UH. – ¡Que no es fácil!

C. G. – A veces no. Hay dos sistemas, uno es el óptico, con la tecnología de la que hemos dispuesto en cada momento. ¡Vamos a mirar cómo está el cerebro!...,esta ha sido y es la aspiración científica por excelencia. Nos hemos pasado siglos, sobre todo el último, en los que hemos intentado a toda costa “ver” el cerebro desde fuera, como con los modernos TAC´s y  Resonancias Magnéticas. Cuando la lesión es suficientemente grande para estos aparatos, no hay problema, y se ve y por tanto se diagnostica. Pero desgraciadamente no es posible ver todo hasta donde sería deseable, porque la resolución óptica, por el momento, no es suficiente. Por debajo de 1 milímetro cúbico no se  logra ver lo que está pasando, y en 1 mm3   tienes hasta un millón y medio de neuronas... Si no se logra ver eso, se puede esperar muy poco. Se puede esperar lo que ocurre, que nos digan: “Tranquilos ,está todo normal, váyanse a casa.”

UH. - ¿Visto desde lejos, no?

C. G. –  Desde muy lejos, porque la madre, el padre y cualquiera con la simple observación cotidiana, puede darse cuenta de que algo no funciona, y a la familia le parece increíble, y con razón, lo que le están contando. Entonces es cuando hay que buscar otro sistema que confirme que el problema, como sospechamos, existe. Y ese es el sistema que empleamos nosotros. Es lo novedoso de la metodología analítica, que nos demuestra que si una función no aparece es que hay algún área cerebral que no está organizada. ¿Y cómo encontramos las áreas que no están organizadas? Pues viendo las funciones que deberían estar y, o bien no existen, o no están maduras. No hay que buscar todas las funciones, sólo aquellas que están en ese árbol de organización de nuestra especie y que tienen una relevancia para que aparezcan las otras.Lo que hacemos es que testamos con estímulos muy simples, no  invasivos, amables y que no hacen ningún daño. Lanzamos un estímulo y el cerebro debe contestar, porque sólo tiene la opción de contestar a ese estímulo. Si contesta adecuadamente, esa área está bien organizada. Si no contesta, ahí está pasando algo raro, no hay organización; y si contesta pero la respuesta no es la adecuada, es que todavía faltan niveles de organización. Así pues,comenzamos ese chequeo, esa labor detectivesca, esa evaluación,  testando las funciones que corresponden a los niveles más bajos de la organización, que son los que tenemos al momento de nacer y vemos si están presentes todas las funciones o si hay alguna que no está, y de las que están presentes, cuáles están perfectas y cuales todavía no han llegado a estarlo. Luego vamos a las de un mes, a las dos meses y medio, siete meses, un año… y así vamos subiendo hasta llegar a esa organización completa de los 7 años del niño promedio. Organizamos todo eso, vertiendo los resultados en un esquema o mapa correspondiente a la organización cerebral como si fuera un árbol y sus ramas. Cuando una función está mal o no existe, indica que las ramas que deberían partir de otra anterior, (funciones) no van a producirse o van a tener problemas para hacerlo, y también te indica los niveles disfuncionales más bajos, que son los que más incidencia van a tener en los superiores. Con toda esa información es con la que nosotros establecemos nuestro diagnóstico, que es causal, es decir, explica los síntomas como efecto de unas causas que están ahí pero que no se ven. Por ejemplo, las causas ocultas que hacen que un niño tenga rasgos de hiperactividad.

UH. – Carlos, ¿existe la hiperactividad?

C. G. – Sí, claro, si la defines, sí. El caso de “niño hiperactivo, con déficit de atención”, que es la etiqueta típica, no nos habla de un  mal en sí, nos cuenta sólo el síntoma de lo que le pasa. Nosotros al hacerle una valoración, podríamos ver qué áreas del cerebro no han madurado adecuadamente por la circunstancia que sea,y qué sistemas compensatorios ha desarrollado por ello, que son los que dan lugar a conductas anómalas involuntarias del niño, ese conjunto de síntomas al que llamamos "Hiperactividad”, o,  en cualquier otra desorganización, “Síndrome x”,(le pasa esto, esto y esto…) Nosotros contamos a los padres  lo que verdaderameste está ocurriendo en el cerebro de sus hijos. y con la información que nos ha proporcionado la evaluación a través de sus respuestas, establecemos una estrategia terapéutica, para su caso particular. Esas terapias van a tener un objetivo muy sencillo, que es acceder a cada una de esas áreas desorganizadas desde el sentido que tenga más relación en particular con cada una de ellas, y modulando los estímulos, de tal manera que tengamos la seguridad de que cada estímulo que produzcamos va a llegar al área del cerebro que queremos y no a otro sitio siempre, y cada vez que eso suceda. Y por lo tanto el cerebro va a responder estableciendo conexiones sinápticas, (conexiones entre unas neuronas con otras), de forma que cada vez haya más neuronas integrando esa red y más conexiones de cada una con las que ya estaban. Como lo vamos a repetir con una frecuencia más o menos alta, vamos a conseguir que por acumulación y por maduración de la red, llegue un momento en que el área que necesitemos  haga lo que tiene que hacer, que es producir, por ejemplo, el  movimiento de andar en una persona que no ha andado, quizá, en 30 años, desde que nació , o que había perdido esa función que ahora aparece  ante el alborozo general. Aquí ya me estoy refiriendo a problemas severos, por supuesto, no a problemas más simples de aprendizaje por hiperactividad. Lo que quiero resaltar, es que el procedimiento del abordaje es el mismo, aún con sus muchas diferencias. El proceso terapéutico que hemos seguido ha  sido buscar las áreas insuficientemente organizadas que limitan, por ejemplo, el correr, estimularlas  adecuadamente para que  se organicen, y medir la mejora progresiva que va construyendo ese árbol de organización hasta que esté totalmente maduro. Esas terapias, en lugar de aplicarlas aquí en el Centro, se las enseñamos a las madres, padres, familiares o cuidadores que se vayan a encargar de practicarlas, para que las realicen en sus domicilios diariamente y con plena excelencia, y están diseñadas para que sean fáciles de hacer incluso por cualquier persona sin formación de ningún tipo y ésta lo haga de modo excelente. Con lo que si todos los estímulos se realizan, y llegan, y quien los realiza los hace perfectamente, el proceso de mejora es imparable. Vamos realizando visitas periódicas cada diez semanas , aproximadamente, y valoramos la nueva situación respecto de las anteriores, viendo los diferenciales que vamos consiguiendo y planteándonos cómo conseguir los siguientes. Se hacen diagnósticos nuevos, se les forma a los padres en todo lo que sea novedoso y volvemos a dictar las terapias necesarias para conseguir mejores resultados en la próxima visita. En los periodos que hay entre una visita y la siguiente, si se produce algún problema en cuanto a la ejecución de las terapias, en lugar de pedir una nueva cita, nos consultan por teléfono y solucionamos la incidencia.

UH. - ¿Son actividades relativamente fáciles?

C. G. – Sí, son fáciles pero digamos que algo tediosas al ser rutinas repetitivas en el tiempo, pero muy efectivas. Aunque al principio, no aportan ninguna alegría especial ni al paciente, ni a los que le rodean. La verdadera alegría se produce cuando se obtiene una función que antes no existía, y además la podemos observar.

UH. - ¿Son actividades para incluirlas en la rutina cotidiana?

C. G. – Sí, así es.

UH. - ¿Cómo es el día a día en los Institutos Fay?

C. G. – Vienen un promedio de seis pacientes, niños o adultos, al día, se valora cada caso, cómo ha evolucionado, medimos los cambios y que podemos hacer, terapéuticamente  hablando, a futuro.

UH. - ¿Son tratamientos completamente personalizados?

C. G. – Sí, y realizados y testados por el mejor agente del mundo que es la madre  o alguien que quiere a ese paciente.

UH. - ¿Existen muchos fantasmas en cuanto a diagnósticos, errores, malas clasificaciones de las disfuncionalidades, etc.?

C. G. – Estamos acostumbrados a ver el resultado de las disfunciónes,y a llamarlas por el nombre que nos han enseñado, y entonces la gente dice, por ejemplo, “este niño es autista”. Pero en Institutos Fay decimos, No, no “es” autista. Es que las disfunciones hacen que actúe con una conducta determinada, sin razón de ser, no porque le guste comportarse así, sino porque el entorno le estresa y quiere retraerse de él. Tiene una desorganización que da  esos síntomas.

UH. - ¿Tratan el autismo?

C. G. – Sí, claro.

UH. - ¿Se consigue mejorar?

C. G. – Se consigue superar y que queden como cualquiera de nosotros, no sólo que no se note, sino que llegue a estar bien.

UH. – Decir fui autista debe ser impactante

C. G. -  Es difícil que alguien lo diga, nadie quiere  cargar con la etiqueta de ese pasado, y las madres, por lo general, no quieren divulgar que su hijo fue autista durante un periodo de su vida. Es algo que pasó y quieren olvidar.

UH. - ¿Cómo se consigue que un autista interactúe con el medio que le rodea?

C. G. – Organizando las áreas afectadas que le obligan a ese comportamiento  a partir de estímulos con luz, sonidos, contactos cutáneos y movimientos.

UH. - ¿En eso se basa la terapia?

C. G. -  Si, en eso se basa, y además el paciente ha de ser siempre sujeto pasivo de la actividad estimuladora, es un enfoque totalmente distinto al habitual. Esto, aunque por su aspecto no lo parezca, es un Centro Médico, Fisioterapéutico, Psicológico y De Formación. De formación de padres, para que ayuden y eduquen a sus hijos con problemas. En España esto no existe, porque aquí hemos llegado a un punto en casi se entiende como dogma, que el único que tiene derecho a educar es el Estado, y se excluye a los padres. Nosotros no lo hacemos.

UH. - ¿Cuántos centros de este tipo hay en España?

C. G. – Somos un equipo multidisciplinar que trabajamos a nivel nacional. Hay centros con metodologías algo parecidas, pero no tan evolucionados como este. La  formación de un miembro nuevo corre a cargo del director, ayudado  por el resto del personal y es eminentemente clínica. Una vez formado se ocupa de un área  terapéutica específica en función de su  formación universitaria.

UH. - ¿Cualquier familia de nivel medio puede costear estos tratamientos, estas terapias?

C. G. -  Efectivamente, está diseñado para que cualquier familia media pueda acceder a ellas sin un  quebranto económico, y pueda  seguir su vida normal con un  pequeño  esfuerzo.  Institutos Fay se fundó  para que cualquiera pudiera tener acceso.

UH. – Carlos ¿Qué piensa una madre? ¿Tiene sentimientos de culpa cuando se determina que su hijo no tiene un nivel de organización cerebral adecuado?

C. G. -  Antes culpabilizaban a las madres. A las madres de los autistas, por ejemplo, las han acusado de utilizar patrones de conducta castrante psicológicamente. Pero desde hace 15 años se sabe que el Autismo y la Hiperactividad son producto de lesiones cerebrales.

UH. - ¿Este tipo de lesiones qué tiempo de tratamiento tienen?

C. G. – Las de autismo, entre 4 y 5 años de media.

UH. - ¿Se tiene que adecuar a la evolución que va teniendo la persona?

C. G. -  Exactamente. Es un paseo por la inteligencia lo que realizamos. No provocamos inteligencia, pero producimos la organización cerebral adecuada para que sea posible que aparezca la inteligencia. Sé que no es muy normal decir esto, pero es así.

UH. - ¿Siempre se busca un culpable ajeno social, familiar, etc.?

C. G. -  Se piensa que todos los niños deben superar un proceso escolar común al promedio normal, pero un tercio de la población no puede debido a estos problemas de organización neurológica. Todo depende de los recursos de organización que se tenga en el cerebro.

UH. - ¿Un superdotado es un superorganizado cerebralmente?

C. G. -  Generalmente tienen una superorganización. Puede ser muy bueno en algo y en otras funciones ser un desastre. Suelen ser superorganizaciones parciales. Si lo es en todo, es lo que se entiende por un niño humanista y son muy escasos, y abandonados por el sistema escolar, que no sabe qué hacer con ellos.

UH. - ¿Es posible el fracaso escolar por cociente intelectual muy alto?

C. G. -  Un niño con un cociente intelectual alto no se adapta fácilmente al sistema educativo normal basado en lo repetitivo, y ahí puede naufragar…

UH. - ¿Se bloquea la organización cerebral?

C. G. – No, son individuos que se automarginan al estar en un medio que para ellos es bajísimo, y se dispersan en todo tipo de aficiones. Se comienzan a distanciar de la educación reglada de forma progresiva. Un buen método para este tipo de personas es la educación inglesa, tipo de Oxford y Cambridge en la que se imparten, más que clases, conferencias temáticas de profundidad. En España existen con ese método la Escuela Diplomática, en esos sistemas tocas temas distintos pero con una profundidad altísima.

UH. - ¿Cómo se llega a ser tratado en este centro?

C. G. -  Muy fácil. Llamándonos por teléfono, funcionamos mucho por el boca a boca, aunque también aparecemos de cuando en cuando  en alguna publicación, en periódicos, revistas de información general, y reportajes de informativos de T.V. Y también porque a veces hemos saltado a las páginas de las revistas del corazón por tratar a hijos de personajes populares.

UH. – Gracias Carlos, ha sido un placer. Nos quedan muchas preguntas, tenemos otra cita pendiente.